EDUCACI N
SUPERIOR EN MUSICOTERAPIA: UN RECORRIDO SOBRE LAS PROPUESTAS DE FORMACI N EN NEURORREHABILITACI N
HIGHER EDUCATION IN MUSIC THERAPY: AN OVERVIEW OF TRAINING PROPOSALS IN NEUROREHABILITATION
Graciela
Broqua[1]![]()
Ver nika
Diaz Abrahan[2]![]()
RESUMEN
La Musicoterapia presenta una gran heterogeneidad en cuanto a desarrollo a nivel mundial. Existen pa ses con formaciones de grado, otros solo con posgrados y muchos sin ninguna carrera universitaria de Musicoterapia. Las pr cticas y publicaciones de la Musicoterapia aplicada al mbito de la neurorrehabilitaci n aumentan paulatinamente. Este crecimiento deja en evidencia una complejidad atravesada por diferentes ejes. Uno de ellos es que los conocimientos que requiere cada musicoterapeuta son diferentes seg n d nde concrete su pr ctica. Otro es que estos conocimientos no siempre se adquieren en la formaci n universitaria de musicoterapeutas. Por otro lado, los conocimientos mayormente difundidos no siempre son adecuados para su aplicaci n local. Y no en todas las regiones se construye el conocimiento situado requerido para satisfacer sus necesidades. Adem s, en los diversos lugares se recurre a la atenci n musicoterap utica con diferentes motivos de consulta, lo que le demanda a cada profesional requerimientos dis miles. El acceso a formaciones que brinden esos conocimientos no siempre es posible, especialmente desde Latinoam rica. El presente art culo se propone revisar los antecedentes y las propuestas y reflexionar sobre la formaci n en musicoterapia para realizar pr cticas en neurorrehabilitaci n.
Palabras clave: Educaci n Superior. Formaci n. Musicoterapia. Neurorrehabilitaci n.
ABSTRACT
Music Therapy presents great heterogeneity in terms of development worldwide. There are countries with undergraduate training, others only with postgraduate degrees and many without any university degree in Music Therapy. The practices and publications of Music Therapy applied to the field of neurorehabilitation are gradually increasing. This growth reveals a complexity crossed by different axes. One of them is that the knowledge required by each music therapist is different depending on where they practice. Another is that this knowledge is not always acquired in university training for music therapists. On the other hand, the most widely disseminated knowledge is not always suitable for local application. And not all regions build the situated knowledge required to satisfy their needs. Furthermore, in diverse places music therapy care is used for different reasons for consultation, which demands different requirements from each professional. Access to training that provides this knowledge is not always possible, especially from Latin America. This article aims to review the background and proposals and reflect on music therapy training to carry out neurorehabilitation practices.
Keywords: Higher Education. Training. Music therapy. Neurorehabilitation.
INTRODUCCI N
En 1972, en Argentina, la Musicoterapia (en adelante MT) se describ a como una especializaci n cient fica ocupada del estudio e investigaci n del complejo sonido-ser humano sea el sonido musical o no, tendiente a buscar los m todos diagn sticos y terap uticos (Benenzon, 1972, p. 3). Vinculada solo a la salud, se identificaba que pod a auxiliar a otros tratamientos o constituirse como la nica indicaci n terap utica. Si bien se la consideraba una especialidad param dica, auxiliar de la medicina (Benenzon, 1976) gran parte de las intervenciones empleadas en Argentina surgieron de pedagogos musicales como Zolt n Kodaly, Carl Orff o mile Jacques-Dalcroze, mostrando una fuerte vinculaci n entre las pr cticas musicoterap uticas iniciales y la educaci n (Benenzon, 1972; Sabbatella, 2004). Esto influy posteriormente en las reas de inserci n de la disciplina. Adem s, se la describ a como una especializaci n cient fica, lo que en mbitos acad micos podr a interpretarse como una formaci n de posgrado para profesionales. Sin embargo, el aspecto de la formaci n del terapeuta no se expresaba con claridad, lo cual se correspond a con la falta de leyes de ejercicio profesional de la disciplina en ese momento en el pa s.
La MT, hist ricamente, tuvo sus or genes asociados a pr cticas cham nicas ancestrales de diversas culturas del mundo (Alvin, 1967). Sin embargo, como disciplina construida y sostenida en mbitos acad micos es una profesi n joven, aplic ndose en sus inicios en Europa y Estados Unidos con combatientes de la II Guerra Mundial (Pfeiffer & Zamani, 2017). Esta es la principal raz n por la cual la formaci n universitaria de musicoterapeutas es tan heterog nea en el mundo (Broqua, 2023a; Comit Latinoamericano de Musicoterapia [CLAM], 2021, 2022).
Latinoam rica posee grado acad mico de licenciatura en cuatro pa ses y en otros tiene formaciones m s cortas (maestr as, post tulos, diplomados). El resto de los pa ses no cuenta con programas universitarios para habilitar musicoterapeutas ni para actualizar a los graduados. Por esto, el desarrollo de la disciplina en el mundo es desigual, con profesionales que estar an inhabilitados para el ejercicio fuera de sus fronteras (Broqua, 2025). Argentina y Brasil est n a la vanguardia al respecto, con carreras universitarias de MT desde hace seis d cadas, con seis carreras de grado, respectivamente, y con instituciones p blicas que ofrecen estudios gratuitos de calidad, aumentando el acceso a la formaci n profesional. Esto es resultado de d cadas de desarrollo, de la sanci n de las leyes profesionales (Barcellos & Santos, 2022; Broqua, 2023a; CLAM, 2021, 2022; Piazzetta, 2022) y del sost n de revistas acad micas espec ficas indexadas (Godetti et al., 2020). A su vez, en el resto del mundo la situaci n de las formaciones de musicoterapeutas presenta similar heterogeneidad.
La inserci n profesional de la MT ha recorrido un proceso en el que se ampliaron sus mbitos de aplicaci n y las poblaciones con las que se trabaja. En Argentina, en 2008, se encontraban musicoterapeutas con formaci n universitaria desempe ndose en mbitos comunitarios, hospitalarios, consultorios privados, escuelas, con poblaciones de las m s variadas (Topelberg, 2008). En Am rica Latina la profesi n se inserta en mbitos de la salud y como psicoterapia pero tambi n en espacios educativos, comunitarios y preventivos (Gon alves & Pedrosa, 2022; Pfeiffer & Zamani, 2017). El impacto m ltiple de la m sica, seg n el cual diferentes actividades que involucran la percepci n y la producci n espec fica e intensiva de m sica pueden lograr modificaciones estructurales y funcionales en el cerebro (Diaz Abrahan & Justel, 2015; Pfeiffer & Zamani, 2017), ha impulsado su aplicaci n en patolog as de origen neurol gico, en neurorrehabilitaci n f sica y cognitiva (Araruna & Sampaio, 2023; Fonseca Soares Ferreira et al., 2021; Mu iz y Forn, 2023; Pfeiffer, 2019).
La inserci n de la MT en mbitos de neurorrehabilitaci n corre en paralelo al incremento de pacientes con neuropatolog as, lesiones neurol gicas y secuelas, debido al aumento de sobrevida generado por los adelantos cient ficos y tecnol gicos en el mbito de la salud (H bner & Ram rez, 2002). Los casos que hoy sobreviven a eventos traum ticos y enfermedades graves conviven con consecuencias secuelares que pueden llegar a generar distintos tipos de discapacidad (H bner & Ram rez, 2002; Largu a et al., 2000). Se prev que continuar n increment ndose estas derivaciones debido al aumento de personas con discapacidad por el crecimiento de la expectativa de vida y la supervivencia a eventos que antes eran irrecuperables (Palacios & Roma ach, 2007).
Frente a esta situaci n, en Argentina han aumentado las derivaciones a MT en el rea de la neurorrehabilitaci n a partir de las leyes 27269 sobre Certificado nico de Discapacidad (LPD. DIDMECD 27269, 2016) y 27153 de ejercicio profesional de la MT (LEPM 27153, 2015). Esto sucede debido a que quienes requieren tratamiento musicoterap utico (u otros) lo tendr n cubierto al 100% si su m dico lo indica, al igual que el de otras terapias. Aun as , estas derivaciones podr an dirigirse a otras disciplinas. Por lo cual, el crecimiento de pacientes de esta poblaci n derivados a MT podr a vincularse al reconocimiento social de la disciplina, a su legitimaci n y a los resultados no logrados con otros tratamientos. Sin embargo, los profesionales musicoterapeutas reciben este tipo de derivaciones, pese a no dedicarse espec ficamente a este tipo de poblaci n, o, por el contrario, deciden no atenderlos por considerar no tener la preparaci n adecuada. De aqu nace la importancia de una comunidad de musicoterapeutas preparada para la atenci n en neurorrehabilitaci n y deja en evidencia la necesidad de una formaci n completa que aporte los conocimientos necesarios para estas intervenciones espec ficas.
El objetivo de este art culo fue identificar formaciones existentes para la aplicaci n espec fica de MT en neurorrehabilitaci n accesibles desde Argentina[3]. Para esto se implement una metodolog a de relevamiento de fuente documental (planes de estudio y programas). Se realiz un rastreo de formaciones superiores de MT espec ficas sobre diversos aspectos del rea de rehabilitaci n ofrecidas en 2024 y 2025. Merced a la Ley de Acceso a la Informaci n P blica (LAIP 27275, 2016) se emple informaci n publicada en l nea, utilizando las siguientes palabras claves: musicoterapia , neurorrehabilitaci n (con las variantes neuro rehabilitaci n , neuro-rehabilitaci n , neurorehabilitaci n ), utilizando el operador l gico AND. Luego se realiz una segunda fase de b squeda, utilizando las mismas palabras claves m s las instituciones encontradas que dictan cada formaci n. Paralelamente, los procedimientos de b squeda estuvieron complementados con consultas breves a representantes de las formaciones a trav s de comunicaciones v as WhatsApp, e-mail y redes sociales.
FORMACI N SUPERIOR EN MT
Mientras en el mundo se incrementan las pr cticas y las publicaciones sobre intervenciones musicoterap uticas en neurorrehabilitaci n (Baker & Tamplin, 2006) crece la necesidad de mejorar y aumentar las formaciones de profesionales de la MT. Esto se manifiesta en la consulta que realiz la Comisi n de Procesos de Formaci n Profesional del CLAM sobre formaciones en MT en espa ol (Broqua, 2023b) as como otros datos que podr an dar luz sobre necesidades en pa ses que a n est n construyendo sus formaciones. Por otro lado, en el I Congreso Peruano de MT (Lima, 10 y 11 de febrero, 2024) se discuti acerca de c mo formar musicoterapeutas donde no existen carreras ni pr cticas legisladas. Esto genera un terreno f rtil para que personas sin conocimientos ni pericia atiendan pacientes con riesgo en su salud y seguridad (Broqua, 2023a).
Actualmente Latinoam rica cuenta con licenciaturas en MT en Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Panam y Colombia poseen, cada uno, una maestr a en MT, repitiendo el modelo de Espa a, donde tampoco hay formaci n de grado (Broqua, 2023a). Tambi n existen diplomados breves en Bolivia y M xico, y un post tulo en Chile.
Argentina cuenta con siete licenciaturas, de las cuales dos se encuentran fuera del mbito geogr fico de Buenos Aires (Universidad Abierta Interamericana - UAI en Santa Fe y Universidad Juan Agust n Maza - UMAZA en Mendoza) y seis se dictan desde universidades privadas (Universidad del Salvador - USAL, dos carreras de la UAI, Universidad Maim nides - UMai, Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales - UCES y UMAZA). Estos dos factores disminuyen su accesibilidad en un territorio tan extenso como la Argentina. Y la oferta preponderante desde el sistema privado acent a el riesgo de mercantilizaci n de la educaci n superior (Unzu , 2023), reduciendo la posibilidad de estudiar la licenciatura a una amplia poblaci n. A su vez, no todas las carreras de MT necesariamente incluyen en sus planes de estudio la transmisi n de conocimientos sobre intervenciones en neurorrehabilitaci n. Ejemplos de ello son el de plan de la Universidad de Buenos Aires, tanto el anterior RES. (CS) n. 8074/13 como el actual, y el de las dos licenciaturas de la UAI.
Ante el panorama mencionado, las alternativas de la comunidad de musicoterapeutas para adquirir conocimientos aplicables en neurorrehabilitaci n son el acceso a publicaciones y la formaci n de posgrado. Las publicaciones constituyen y derivan de la formalizaci n de la pr ctica profesional y de la investigaci n. De ah su importancia como factores de construcci n de conocimiento.
Sobre el primer t pico, Latinoam rica cuenta con escasos proyectos de investigaci n (Gattino, 2017). Considerando que la investigaci n es un pilar fundamental para el avance y la construcci n de conocimientos disciplinares, un trabajo focalizado en el desarrollo de la investigaci n en Argentina mostr que, adem s de la escasa y limitada participaci n de profesionales musicoterapeutas en proyectos de investigaci n, las autoras encontraron que los temas de investigaci n se encuentran focalizados en estudios sociales, abocados espec ficamente al an lisis de la formaci n e historia de la MT, educaci n, psicolog a del desarrollo, mbito m dico, y comunitario (Godetti et al., 2023). Por lo que la neurorrehabilitaci n representa un mbito de vacancia.
Si bien la existencia de publicaciones digitales espec ficas sobre MT facilita su accesibilidad, aparece una limitaci n debido a la escasa cantidad de revistas acad micas con que cuenta el campo disciplinar. A su vez, algunas de estas publicaciones no se encuentran indexadas, reduciendo su aparici n en bases de datos nacionales e internacionales. Por esto, muchas publicaciones sobre MT pueden verse diseminadas en jornales que no pertenecen al rea disciplinar dificultando su b squeda entre musicoterapeutas (Tosto & Diaz Abrahan, 2022).
Por otro lado, la pol tica de acceso abierto al conocimiento, que facilita la publicaci n adoptando la gratuidad para quienes escriben y quienes leen los art culos, est ampliamente diseminada en Latinoam rica, y facilita la posibilidad de llegar a m s textos acad micos (Godetti et al., 2020). Sin embargo, estas pol ticas open access tambi n escasean en el campo de la MT. Esto hace que no todas las publicaciones lleguen a la misma cantidad de lectores, no alcancen las mismas regiones y no se les asigne la misma importancia. Las publicaciones no representan nicamente la difusi n de investigaciones, resultados e ideas: constituyen un acto de poder, pol tico y filos fico (Zambonini et al., 2020; Zambonini et al., 2023). La gran diferencia entre las formaciones de los distintos pa ses y las realidades regionales tan dis miles hace que con frecuencia las intervenciones publicadas desde otras regiones sean reproducidas en la pr ctica de manera acr tica y descontextualizada sin responder a las demandas locales.
FORMACI N EN NEUROREHABILITACI N
Hacia el final de la d cada de 1990, y partiendo de evidencia cient fica que daba cuentas de resultados obtenidos con algunas intervenciones realizadas con la m sica, surgi en Norteam rica la MT Neurol gica. Dentro de este corpus te rico investigadores y profesionales de la MT, la neurolog a y las neurociencias de pa ses como Alemania, Jap n, Pa ses Bajos y Noruega, sistematizaron pr cticas con evidencia realizadas por a os e incluso externas a la MT (Thaut & Hoemberg, 2014). Se caracteriza por ser una propuesta comercial, continua, con formaciones que se repiten cada a o en diversos pa ses, cortas (la formaci n completa dura un par de d as) monopolizadas en el mundo por una nica asociaci n y por fuera de la formaci n universitaria. Al haber pocas opciones disponibles de formaci n en MT aplicada a la neurorrehabilitaci n, y a pesar de ser muy poco accesible desde Latinoam rica (por sus costos, por no dictarse en la regi n y por brindarse en ingl s), los musicoterapeutas latinoamericanos que pueden suelen elegirla. Esto manifiesta una problem tica presente en la pr ctica y en las formaciones regionales: las dependencias acad micas de pa ses perif ricos ante producciones de pa ses centrales (Tosto & Diaz Abrahan, 2022). La distancia y la gran diferencia de contextos entre los pa ses centrales, productores y difusores de conocimiento (como en este caso la MT Neurol gica), y los perif ricos da lugar a una universalizaci n de teor as y metodolog as. Esta universalizaci n de la ciencia oculta las especificidades locales, olvidando que el conocimiento cient fico debe responder a las demandas de la sociedad (Tosto & Diaz Abrahan, 2022). De modo que esos saberes presentados desde pa ses centrales como de excelente calidad o de mejor categor a, no responden a las necesidades reales de aplicaci n en pa ses perif ricos ya que el conocimiento se vincula directamente al contexto y se localiza geopol ticamente (Zambonini et al., 2020).
El problema principal no reside en el acceso a esos conocimientos provenientes de pa ses centrales sino en su recepci n de manera pasiva y acr tica ante la carencia de otras alternativas. Las pr cticas en territorio muestran que estos modelos no necesariamente son aplicables y suficientes para contextos sudamericanos. M s all de la circulaci n de saberes, surge la necesidad de contemplar elementos sociales e hist ricos impl citos y necesarios para la construcci n de conocimiento. Esto dar a lugar a la generaci n de un corpus de conocimiento situado (Piazzini Su rez, 2014) que considere las demandas, los mbitos de trabajo y las caracter sticas locales en las que se ejerce la MT.
En respuesta a esta realidad en 2009, en la sede de la Escuela de M sica y Artes Esc nicas de la Universidad Federal de Goi s, en Brasil, se fund la Sociedade Brasileira de MT Neurol gica. Si bien partieron de una base te rica ajena, la Neurologic Music Therapy, su objetivo era promover la investigaci n cient fica y la formaci n en lo que llamaron neuromusicoterapia. La necesidad de construcci n de conocimiento situado ya era evidente.
Las formaciones de posgrado espec ficas sobre MT en neurorrehabilitaci n que se encuentran accesibles desde Latinoam rica son escasas, breves y discontinuas, no existiendo cursos ni carreras dictadas en castellano que se reproduzcan cada a o respaldados por universidades. Para dar ejemplos, el posgrado MT en Rehabilitaci n de la Universidad Favaloro abierto en 2009 funcion hasta 2014[4]. Tambi n en 2009 en Brasil las musicoterapeutas Tereza Alc ntara-Silva y Shirlene Moreira crearon la especializaci n llamada Neuromusicoterapia (Moreira et al., 2012) pero actualmente solo dicta un curso sobre evaluaci n en MT.
Desde la Secretar a de Posgrado de la Facultad de Psicolog a de la Universidad de Buenos Aires, en el 2022 (y en su r plica en el 2024), se llev a cabo una actualizaci n vinculada a la neurorrehabilitaci n sobre Accesibilidad en MT con Tecnolog a Asistiva. La formaci n propuso intervenciones precisas sobre la accesibilidad para trabajar con personas con discapacidad, con distintas lesiones o que encuentran barreras para realizar actividades con m sica en MT (Broqua, 2023c).
Por fuera del sistema institucional universitario, en Argentina, se encontraron tres cursos de MT ofrecidos por la agrupaci n Neurom sica[5] y la asociaci n CENTIRE[6] (Broqua, 2023b). Neurom sica ofrece cursos online desde 2008, algunos destinados a musicoterapeutas vinculados a la neurorrehabilitaci n en MT con una fuerte base te rica del modelo promovido por Michael Thaut (Thaut & Hoemberg, 2014). En 2024 propusieron los siguientes cursos: actividades neurocognitivas de MT; MT en demencias; m sica, comunicaci n y lenguaje; neurociencias, m sica y emoci n, y Formaci n en ECMUS. Este programa ense a una herramienta de evaluaci n de la cognici n musical del adulto que fue desarrollada por musicoterapeutas argentinas (Pfeiffer et al., 2017). Por lo tanto, propone la difusi n de conocimiento situado construido en territorio.
La asociaci n Centro Terap utico Interdisciplinario de Rehabilitaci n (CENTIRE) dict cursos online entre 2019 y 2023 destinados a musicoterapeutas graduados. El m s espec fico fue el curso Tecnolog a de la Rehabilitaci n en MT, basado en la disciplina de origen interdisciplinario surgida inicialmente en Europa (Carpio Brenes, 2012) que refiere al desarrollo y uso de herramientas tecnol gicas con la finalidad de conseguir objetivos terap uticos espec ficos. Pero esta formaci n estaba orientada a la rehabilitaci n en MT y pensada para poder aplicarse de acuerdo al contexto regional argentino (Broqua, 2020b, 2022). Consist a en un programa de 3 meses de duraci n que ofrec a la posibilidad de realizar pr cticas presenciales supervisadas en una instituci n del oeste de la provincia de Buenos Aires. Si bien estas pr cticas no eran obligatorias se propon an Otros de los cursos propuestos se destinaban tambi n a estudiantes y a docentes de M sica que trabajaran en el mbito de la discapacidad, como los cursos Tecnolog a Asistiva en M sica; Alta Tecnolog a en M sica: Therem n y Makey-Makey; Ritmos de la Comunicaci n Alternativa-Aumentativa, y Tiflotecnolog a en M sica.
El grupo Centro Biom dico da M sica (CBM) de Brasil ofrece cursos de posgrado en portugu s. Cuenta con una formaci n online de 15 meses de MT en Neurorrehabilitaci n con 15 asignaturas de 40 horas de cursada cada una, sumando 600 horas sincr nicas de carga horaria total. El plantel docente incluye musicoterapeutas con t tulo de grado y especializaciones de posgrado (carreras de especializaci n, maestr as o doctorados).
En resumen, las actualizaciones existentes son de dif cil acceso desde Latinoam rica, escasas, discontinuas, o por fuera de mbitos acad micos que garanticen su calidad (Broqua, 2023b, 2023c). Aun as , ante la inexistencia de otras, la poblaci n de musicoterapeutas intenta acceder a ellas o se forma por fuera de la disciplina en contenidos de la neurorrehabilitaci n, aunque no necesariamente puedan ser adaptados a intervenciones musicoterap uticas.
REFLEXIONES FINALES
Las pr cticas profesionales en salud deben ser situadas y dependientes del territorio (Tosto & Diaz Abrahan, 2022), de modo que las formaciones superiores, y las especificas en neurorrehabilitaci n, no se pueden determinar de manera nica, no son generalizables. Por eso cada regi n tendr su propia concepci n acerca de qu es considerado como de mayor o menor calidad (Unzu , 2023). Por esta raz n, la regulaci n y el control de calidad requeridos para asegurar la capacitaci n indispensable de cada profesional depende de las pol ticas de cada naci n (Strah, 2020). En algunos pa ses esta regulaci n no est a cargo de las universidades sino de entidades del gobierno. Ciertas regiones identifican profesiones consideradas de riesgo que se ocupan de labores que influyen en la salud o en los derechos de las personas (Marquina, 2004).
En el caso de Argentina, solo puede ejercerse una profesi n de riesgo, como las del mbito de la salud, con un t tulo de grado y la MT est regulada por la Ley n. 27153 de ejercicio profesional (LEPM 27153, 2015). Los diplomas de posgrado (maestr as, doctorados etc.) pueden acreditar conocimientos acad micos pero no habilitan al ejercicio de una profesi n en el pa s. De modo que las actualizaciones espec ficas sobre mbitos de aplicaci n precisos de una disciplina, podr an brindarse mediante programas de posgrado a los cuales pudieran ingresar nicamente profesionales que ya tuvieran previamente un t tulo de grado habilitante. Pero, por otro lado, los cursos de posgrado y actualizaciones para profesionales graduados, no siempre est n en manos de universidades ni atraviesan necesariamente estos controles de calidad.
Los conocimientos que deben brindar esas carreras de grado son los m nimos necesarios para comenzar la atenci n. Posteriormente cada profesional adquirir saberes y habilidades espec ficos especializ ndose en un rea determinada. Depender del tipo de contenido que se desee adquirir cu l ser el tiempo y el tipo de formaci n m s adecuada. As , los contenidos conceptuales son de orden acad mico, pueden alcanzarse mediante la lectura de bibliograf a o publicaciones, a trav s de la asistencia a eventos cient ficos o de clases a distancia. Pero los contenidos procedimentales implicar n el desarrollo de habilidades que permitan un saber hacer. Esto requiere m s tiempo, pr cticas presenciales, residencias, pasant as, y supervisiones constantes que detecten acciones a evitar o corregir. De modo que el tipo de formaci n adecuada depender de la clase de conocimientos a adquirir.
Cu les son esos conocimientos espec ficos a impartir y qui n los elige tiene relaci n directa con los modelos hegem nicos de conocimiento. Al decir esto no queremos indicar que estos modelos sean predominantes, sino que surgen de una minor a de instituciones que se ubican en posiciones de privilegio constituyendo una lite. Al mismo tiempo esto genera un efecto de invisibilizaci n de otros modelos e incluso de las universidades que no sostengan los predominantes (Unzu , 2023).
El problema de la falta de formaciones espec ficas en MT est inserto en una complejidad intrincada que posee numerosos factores. Entre la decisi n que se pueda tomar al dise ar una formaci n de difundir modelos hegem nicos que no dan respuesta a las demandas regionales y la de omitir los modelos locales que se construyen desde esos requerimientos existen numerosos factores que se interrelacionan. Entre ellos encontramos la internacionalizaci n de la educaci n universitaria, la privatizaci n del conocimiento, la mercantilizaci n de los procesos de ense anza, los criterios con que se elaboran los rankings internacionales de universidades, etc. (Del Valle & Perrotta, 2023). Estos elementos contribuyen a la conformaci n de un paradigma que valora los conocimientos ajenos, provenientes de mbitos descontextualizados pero suficientemente promocionados y posicionados como superiores a los de pa ses perif ricos. Aqu cobra importancia la comprensi n del concepto de conocimiento situado.
La idea de conocimiento situado propone que los saberes son generados en circunstancias espec ficas hist ricas y sociales, a pesar de que se quiera creer que el conocimiento cient fico es nico y neutral, y que por esto pueda universalizarse abstray ndose de las relaciones directas con factores influyentes como la cultura, la historia y la sociedad. La situaci n espec fica situada en contexto de los agentes de producci n de este tipo de conocimiento, les adjudica un privilegio epist mico, los ubica en una posici n ideal para la generaci n de saberes contextualizados (Piazzini Su rez, 2014).
As , la construcci n de conocimiento situado est en relaci n directa con el desarrollo de investigaciones locales y publicaciones acad micas, y la forma en que se difunde contribuir o no a su inclusi n en los programas de formaci n. Al respecto, Perrotta (2019) afirma que las diferentes maneras de producir conocimiento surgidas del di logo a trav s de acuerdos regionales favorecen el cuestionamiento de acciones hegem nicas y les aporta posibilidades de contrarrestarlas.
Para trabajar en neurorrehabilitaci n cada musicoterapeuta requiere conocimientos sobre neurolog a, neurofisiolog a y neurofisiopatolog a, temas que se dictan en las carreras de grado argentinas. Sin embargo, estas asignaturas no incluyen intervenciones en neurorrehabilitaci n, objetivos terap uticos, teor as o modelos situados, ni pr cticas cl nicas en este mbito.
Se parte de la creencia que estos musicoterapeutas deber an tener habilidades como: poder realizar intervenciones efectivas en corto tiempo; tener la capacidad de trabajar en encuadres bulliciosos; la habilidad de convocar con rapidez a la familia y generar interdisciplina; la destreza para trabajar objetivos sobre salud mental, lenguaje, motricidad, memoria, manejo de dolor, conductas y comunicaci n; emplear material de bajo costo para contextos de bajos recursos; tener la fortaleza para cuestionar modelos que no responden a su realidad; poseer la creatividad de generar nuevos modelos, procedimientos y metodolog as para su contexto; detentar la solidez acad mica para realizar investigaci n emp rica y publicar descubrimientos hallados en territorio.
Las intervenciones situadas incluyen conocer las realidades de cada contexto. Esto implica tambi n saber que los ltimos avances en Tecnolog as Asistivas (Broqua, 2022, 2024) y Tecnolog a de la Rehabilitaci n (Broqua, 2020b) de alta complejidad son inalcanzables en la mayor a de los mbitos de trabajo en esta regi n. Que se deber an incorporar accesos de no-tecnolog a o tecnolog as de bajo costo (Broqua, 2020a). Al respecto Chomsky en la entrevista que le hizo David Barsamian en 1994 describ a al sistema de salud estadounidense como relativamente privatizado, lo cual generaba que se dedique m s a intervenciones con alta tecnolog a que a la salud p blica y las acciones preventivas. Y lo diferenciaba de los sistemas de otros pa ses industriales, cuyos planes se sosten an con intervenci n estatal. Plantea como prioridad sostener condiciones de vida esenciales antes que costosos tratamientos con tecnolog a de avanzada. Ubicarse contextualmente tambi n asume conocer que, por ejemplo, los productos iOS podr an ser inaccesibles para parte de los pacientes, o que en grandes sectores geogr ficos la conexi n a Internet no permite acceder a materiales de gran tama o, transmisiones en vivo, etc.
Se podr a hipotetizar que una formaci n que prepare musicoterapeutas para atender en neurorrehabilitaci n en Argentina deber a dar a conocer los modelos hegem nicos que circulan mundialmente, como la MT Neurol gica (Thaut & Hoemberg, 2014) pero tambi n los menos difundidos (Baker & Tamplin, 2006) y especialmente los locales. Posiblemente los modelos hegem nicos s , se est n ense ando en algunas carreras, aunque no aparezcan en los planes de estudio. La realizaci n de pr cticas profesionales supervisadas espec ficas en neurorrehabilitaci n tambi n ser a acorde a esta formaci n.
En cuanto al perfil de musicoterapeutas que delinear an las formaciones, de las siete licenciaturas en MT argentinas: una de ellas depende de la Facultad de Medicina (Universidad del Salvador - USAL), otra de la de Ciencias de la Salud (Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales - UCES), otra de la de Kinesiolog a (Universidad Juan Agust n Maza - UMAZA), otra de la de Humanidades, Ciencias Sociales y Empresariales (Universidad Maim nides - UMai) y tres de la Facultad de Psicolog a (Universidad Abierta Interamericana - UAI Buenos Aires, UAI Rosario y Universidad de Buenos Aires - UBA). M s all de las razones administrativas de cada universidad para distribuir las carreras, se asume que la formaci n brindada desde una Facultad de Psicolog a deber a aportar una mirada integral del sujeto que incluya su constituci n subjetiva, sus emociones y su salud mental atravesando por completo su neurorrehabilitaci n. Esta postura es muy diferente a la de quien solo busca rehabilitar f sicamente mediante la MT (Berm dez et al., 2024).
Estas reflexiones podr an originar futuras investigaciones sobre este tema como as tambi n modificaciones en las ofertas formativas en esta especialidad. Profundizar el an lisis permitir la identificaci n de la realidad actual, primer paso para intentar mejorarla y fortalecer la profesi n.
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Aprobado: 05/06/2025
[1] Musicoterapeuta, Profesora en Docencia Superior, Univ. Tecnol gica Nacional, Padua, Argentina. Correo electr nico: broquagraciela@psi.uba.ar
[2] Investigadora del Laboratorio Interdisciplinario de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Palermo, y del Instituto Patag nico de Ciencias Sociales y Humanas del Consejo Nacional de Investigaciones Cient ficas y T cnicas (CONICET). Profesora Adjunta de Neurociencias II de la Universidad Juan Agust n Maza, Argentina. Correo electr nico: abrahanveronika@gmail.com
[3] Se analizar n diferentes sistemas educativos de educaci n superior en musicoterapia, incluyendo formaciones de grado y formaciones de posgrado destinadas a musicoterapeutas que posean t tulo universitario. Se emplear como base de an lisis el sistema de formaci n superior en Argentina (LES 24521,1995), el cual incluye niveles de pregrado (tecnicatura), grado (licenciatura) y posgrado (maestria, doctorado, curso de posgrado, etc.). Por esta raz n se excluir n las formaciones de posgrado destinadas a formar y habilitar al ejercicio de la musicoterapia a profesionales no musicoterapeutas con diplomas de grado de otras disciplinas, ya que estas habilitaciones no est n permitidas en el pa s.
[4] Marcela Lichtensztejn (2024). Comunicaci n personal v a Instagram el 14-3-2024.
[5] Leticia Alberti (2024). Comunicaci n personal v a mail el 25-4-2024 y 9-5-2024. Camila Pfeiffer (2024).Comunicaci n personal v a Instagram el 29-3-2024.
[6] Yanina Gil (2024). Comunicaci n personal v a WhatsApp el 1-3-2024.